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Marea: «El Azogue» (2019/04/12)

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Marea - 'El Azogue' (2019)
Disco «El Azogue» de Marea. / GIVEEVIG

Marea: «El Azogue» en YouTube link

Video en YouTube con el audio del disco El Azogue de Marea.

Videoclip oficial «El Temblor» link

Videoclip en YouTube del single El Temblor de Marea.

Rueda de prensa link

Rueda de prensa presentando el nuevo trabajo El Azogue.

Entrevista Rock FM link

Entrevista Rock FM.

Entrevista Mariskal Rock TV link

Entrevista Mariskal Rock TV.

Letras link

Todas las letras están escritas por Kutxi Romero.

1. En Las Encías

Seré como una faca en la garganta
de un amor interrumpido.
Mi voz es un pulmón tan renegrido
como el agua de fregar.
Me suena, en las encías, el destino,
como una seguiriya con bozal.
–Eduardo, llévame a Cantocochino,
que no quiero ver el mar.

Seré un trozo de luna
podrido y resiliente;
el dueño silencioso
de una lengua candente.
Seré el cuerpo presente
que se metió el futuro en el calzón.

Que el aire en la avenida,
por siempre emputecido,
me traiga, en las alforjas,
lo que pudo haber sido.
Que el barro desabrido
se coma, en Berriozar, el corazón
que quede de mí.

Me estampo contra el raudo calendario
a la espera de otra nube;
no salen ni las cuentas del rosario,
si me da por no morir.
La tromba llegará hasta la rodilla,
la tarde que me empieces a llorar;
cuidado con Peter Pan, mi Campanilla,
no lo tengas que velar.

Seré la fosa errante
de un verso maloliente
que no encontró el sentido
a no querer quererte;
que se bebió los ríos,
y fue a desembocar en tu rincón.

Quizá, el poema en celo
que se jugó los dientes,
te muerda como nunca,
ladrando como siempre,
y vuelva del hastío,
quemando su navío en el sillón.

Seré la desvergüenza de un tal Judas,
que treinta veces te niegue –y luego más–;
que se ha metido una vela tan cruda
que no la puede tragar.
Buscaba en las alturas pala y pico;
buscaba la ballena de Jonás.
Me fui a desenterrar a Federico
para nunca regresar.

*

2. Un Hierro Sin Domar

¡Ah del castillo! Vengo najando;
de los ondunares me estoy escapando.
¿Quién me abre la cancela?
Muy de vez en vez, y muy de cuando en cuando,
saco los ladrillos que he estado randando:
son de la rancia escuela.

Poseo un mirlo blanco que viene por detrás;
que cierra los estancos; que quiere enseñarme a llorar.
Tengo un freno mulero que lo quiero regalar:
conmigo no ha podido y tampoco podrá.

Abre el pestillo y la gatera,
y que le den por culo a tanta primavera;
que ya me está cansando.
Se quedó varada con su cantinela;
con el pelo negro de avivar la hoguera…
Y sé que no es para tanto.

Tenía un rayo verde, pero se me apagó,
y no encontré el pesebre que dio de comer al cantor.
Se me pasó la fiebre y el otoño se pasó;
solo quedó diciembre…, su agonía y yo.

¡Qué más quisiera que vinieras a mi funeral!,
pero me emperro en ser un hierro sin domar.
Que me pusieras un recuerdo en el ojal
y, luego, fuego que recuerde lo que he sido.

Del baratillo estoy colgando:
todo lo que pillo lo voy amasando,
y no me entra en la mollera.
Sigo con el alba de los albañiles;
con la barahúnda de ferrocarriles;
con la naranja entera.

*

3. Muchas Lanzas

*

4. Jindama

*

5. La Noche De Viernes Santo

*

6. Ocho Mares

*

7. Copla Del Precipicio

*

8. El Temblor

Subirá el azogue en cada estancia
si nos ven entrar como elefantes perdidos,
en busca de otro derrotero;
quizá más inocente, menos resentido,
que no se desviva en lo vivido;
que muera buscando un horizonte nuevo.

No comimos nada: contamos veinte.
Con el mercadeo más urgente, danzaron
las uñas de los taberneros,
repletas de planetas, de tabaco y plata;
de la libertad que desbarata los sueños
de aquellos que nunca durmieron.

Tan harto de ternura y de tanta picadura, amor,
ungido, me abracé al rugido que me enamoró.
Después, me encomendé a la bruma
que puebla el último atolón;
que enviuda y amanece, muda, con nuestro temblor.
Volverá el temblor.

De la retirada, no fuimos hijos:
fuimos la palabra y entresijos dorados;
la levantera y el calambre.
Nos queda la certeza de sabernos vivos,
nunca vencedores ni vencidos; regados
por lo que queda del estambre.

¡Qué hartura de tormento –tormenta tierra adentro–, amor!
Me cansa la caricia mansa de su resplandor,
que abrasa aquel renglón torcido
que se vistió de perdedor…
Si yerra, me hablará la tierra, y llegará el temblor.
Volverá el temblor.

*

9. Pájaros Viejos

*

10. Pecadores

*

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