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Alfa publica “El segundo oficio más viejo del mundo”

Web de Proactiva Open Arms
Alfa es en toda regla un veterano del rock´n roll, un auténtico perro viejo. Pero para qué contar nada de él si lo podéis leer a continuación, en esta entrevista-reportaje realizada por Kike Babas y Kike Turrón y que ha aparecido hace nada en la web manerasdevivir.com. Ahí va:

Entrevista a Alfa por su nuevo trabajo

ALFA. MEJOR EL SEGUNDO OFICIO QUE EL PRIMERO.

Noviembre de 2012. Por Kike Babas y Kike Turrón.

Alfa empezó con Buenas Noches Rose (1992- 1999), montó Perros de Paja (2000) y siguió con Le Punk (2001 – 2009). Un currículum que saca en conclusión una vida dedicada a la música, al rock. Este mes publica un Ep firmado con su propio nombre. Se trata de música de autor, llena de sutiles influencias y de una embriagadora emoción.

Él mismo nos hace una breve introducción: “Alfa es el nombre de este nuevo proyecto, es un nombre al que casi me han obligado. Me llamo Alfredo Fernández, pero todo el mundo me llama Alfa. Este nuevo Ep que estoy presentando se llama El segundo oficio mas viejo del mundo. Después de que dejásemos Le Punk, grabé un Ep, que se editó solo en vinilo, con cinco canciones acústicas. Fue hace un año, se titulaba 22 de Octubre y lo firmé como Alfa”. Músico, cantante y compositor madrileño (del barrio de la Alameda de Osuna), Alfa está al otro lado de la línea telefónica, haciendo un paréntesis en su trabajo de verdad para defender, ante mi grabadora (y tus ojos), su pasión verdadera: hacer canciones. Es tarea fácil convencer de algo cuando crees en ello y además sabes que es de verdad. Otro asunto es rentabilizar todo eso. Alfa lleva en la música desde que era un adolescente. Empezó en el instituto, de ahí surgió la primera formación en la que militó, los energéticos y psicodélicos Buenas Noches Rose. Tras disolverse aquellos, quizá por su desbocada, inestable e irreverente juventud, pasó a formar parte de Lepunk. Este combo se enfrentaba al rock desde un prisma más maduro, muy fresco y maqueado, pero más domesticado. Tras esos años de propósitos y resultados satisfactorios, aquí tenemos a Alfa con un conjunto de canciones profundas y nutritivas que ha bautizado como El segundo oficio más viejo del mundo. Entre ellas podemos encontrar ciertas dosis de soul, sentidos medios tiempos sazonados con metales, sombras de elegante blues, rincones donde suena country…

Para esta nueva etapa musical (y con ella la grabación de este EP), Alfa ha preferido tomar músicos apropiados para cada canción, nada de hacer una banda al uso, los tiempos que corren han hecho de este formato algo difícil de mantener, mejor ir planificando cada canción, cada concierto, por separado, sin compromisos que luego lleven a decepciones. Además, Alfa ha planeado ir lanzando, cada cinco meses, un Ep con cinco canciones nuevas, “Quizá el final de estos lanzamientos sea hacer un recopilatorio, una selección de todas esas canciones y editar un disco grande, quizá en vinilo… más bien es una cuestión de números”.

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Este trabajo muestra una faceta tuya más reposada, quizá más profunda ¿Madurez? “Estoy tratando de mostrar lo que voy aprendiendo. He tratado de amueblar esto con unas letras que vayan en una dirección diferente… he metido hasta pinceladas de humor, algo que jamás había hecho, siempre he sido trágico escribiendo.”

¿Quién te acompaña en esta grabación? “En la banda está Dani Patillas (ex compañero en Le Punk) al bajo, Kuri el Libanés, un guitarrista jovencito de la Alameda De Osuna, es el más joven del grupo. El batería es Pax, era de la Vaca Azul, un mítico. También está el asturiano Miguel Herrero, que ha grabado algunas baterías y algunos bajos, y también algunos vientos y unos pianos. Esta Mónica Berino, que ha tocado teclas en algunas canciones. Según la pinta que tenía cada canción he ido buscando los músicos adecuados.”

Veo que no es una banda como tal, ¿cierto? “Trasladar esto al directo y hacer una banda es una cosa en la que estoy trabajando en este momento. Es la primera vez que tengo que hacer este proceso inverso. Lo normal es hacer una banda y componer unas canciones. Yo tengo las canciones y ahora las adaptaré a una banda, pero es algo que me hace mucha ilusión y me motiva mucho, interesante.”

Siempre has formado parte de una banda, en este caso, eres tu el responsable absoluto de todo el proceso, el creativo y el otro. ¿Cómo lo llevas? “Me siento bien, me encanta, uno llega a una edad en la que quiere hacer lo que le de la gana y equivocarse en donde sea necesario. Creo formar parte del oficio del músico. Mira, ahora regresamos Le Punk, y te puedo asegurar que fue necesario separarnos para ahora poder juntarnos y disfrutar de lo que hacemos. Hacer las cosas sólo es algo que te obliga a hacerte un poco mayor, creces en cierto modo y sacas un montón de cosas que antes tenías guardadas, escondidas.”

De todos modos, tu siempre te has defendido bien con una acústica y poco más. “A mi me gusta más tocar con banda, aunque me gustan ambas cosas. ¿Qué quieres que te cuente? Es así, con banda hay una energía y un rollo que engancha. Pero también me encanta quedarme solo con la canción, es otra sensación, quizá más plena para el ser humano. Pero la visceralidad de tocar con una banda es inigualable, es un chorro de adrenalina. Me quedo con las dos, no querría vivir sin ninguna de esas dos cosas.”

¿Podemos encontrar referencias musicales en este disco? ¿influencias concretas? “No ha habido un disco concreto que me haya influido… déjame pensar… Indirectamente puedo decirte que casi cualquier cosa que haya sucedido en la historia del rock. Llevo seis o siete años colgadísimo con Tom Waits, en todos los aspectos. Cualquiera que escuche dirá: “pues no se nota en tu música esa influencia”… y es cierto, me ha influenciado en lo que es hacer lo que te de la gana en cada momento. No miro el signo de los tiempos, quiero hacer lo que me salga, guiarme por mis propios impulsos.”

Cambiando de tema. Tras tantos años dedicados a esto, proyectos que “casi” llegan a triunfar, ¿sigues con las fuerzas del inicio o uno termina por desilusionarse? “Me encanta esto, creo que es lo que más me gusta del mundo: tocar, hacer canciones, ir dos días a la semana al local de ensayo, tener siempre una guitarra cerca, no se, creo que los que hacemos esto, o sea, dedicarnos a la música sin poder vivir de ella, ya tenemos la vida estructurada de esa manera, es nuestro día a día y nos aporta un equilibrio personal. Miraría al mundo de una manera totalmente distinta si no hiciese esto, descarado. Para mi es una manera divertida de mirar al mundo, una forma de tomarme la vida, un traje que me sienta muy bien, al margen de lo que pueda conseguir con ello a nivel material o la estabilidad económica que te pueda dar. Si no hiciese música sería el tipo más desgraciado sobre la faz de la tierra. Y lo llevo con resignación, es lo que tengo que hacer, no soy profesional de la música, me toca trabajar para ganarme la vida. Uno puede hacer lo que le de la gana muy pocas veces. Tengo la posibilidad de hacer lo que me da la gana de vez en cuando, y eso es una ventaja respecto a la gente que vive en este mundo, en esta ciudad. Tengo algo que me encanta hacer y que es tan rotundo para mi que manda sobre el resto de lo que hago… tengo el curro que tengo para poder cantar, salir de bolo, ensayar… o sea, tengo un curro de mierda, no me puedo ir a vivir solo y me toca compartir casa con otros tres fulanos que están igual de locos que yo… y cada vez veo que hay menos salida, pero sigo teniendo esto, poder salir a tocar de vez en cuando, grabar cada cierto tiempo, que alguien me entreviste cada mucho… a veces sueño con el momento de esa independencia, trabajar de doce a dos componiendo, luego de cinco a siete clases de piano, y si me da la gana, quedarme hasta las siete de la mañana de farra. Después de unos años, creo que esta situación es cómoda para mi, me mola, estoy contento y muy satisfecho, hay mucha gente que no lo puede hacer.”

Has dicho antes que Le Punk habéis decidido reuniros. “Me costó asumir el final de Le Punk, claro que si, estaba convencido de que llegábamos a algo e interiorizar que lo dejábamos fue un palo. Pero no nos llevábamos bien y fue mejor dejarlo… eso permite que ahora nos volvamos a juntar y tocar manteniendo la excitación necesaria. La determinación de dejarlo se tomó tras una conversación en un bar. Fue saliendo, un rollo bonito, cada uno fue contando lo suyo, uno estaba cansado, el otro aburrido, otro quería hacer otra cosa, se dejó caer y todos estuvimos de acuerdo tras darle un par de vueltas. Fue importante eso: no nos enfrentamos por nada en concreto.”

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